¿ Qué hacemos en las clases de cantoterapia?

Quiero explicar un poco cómo transcurren las sesiones regulares de cantoterapia en grupo.

En las sesiones de cantoterapia  empezamos con relajación para compensar la rapidez y la aceleración que llevamos en la vida cotidiana.   Me gustan las clases en  grupo por que, en verdad, casi siempre el conflicto personal o la dificultad personal está relacionada con la relación con el otro,  con la sociedad y con entorno en el que me muevo, con la influencia que los demás ejercen sobre mi propia autoimagen.   Suelo comenzar con una relajación o una visualización en la que después, poco a poco,  se va introduciendo el sonido que producimos desde un estado cualitativamente diferente.

Poco a poco vamos introduciendo todos los elementos del cuerpo. Comenzamos a tomar conciencia del cuerpo:  cómo respiramos, cómo me percibo hoy sin juicio, desde el aquí y ahora.  Es muy importante aprender a ser conscientes y registrar cada cosa que le pasa a mi  cuerpo y en mi emoción desde la exploración de movimiento exterior e interior.  Es importante que cada persona pueda encontrar un espacio de exploración de sí mismo, en relación con el grupo,  que representa lo que pasa en su mundo personal.  Probamos la relación que existe entre el cuerpo y el movimiento, entre el cuerpo y la voz.  Aparece primeramente el momento del cuerpo  través de ejercicios de  respiración,  relajación, estiramientos y ejercicios de conciencia corporal,  articulaciones, músculos, piel, huesos y su relación  con la emisión del sonido.  Algunos de estos ejercicios proceden del Tai Chi, del yoga o de la danza junto con ejercicios de conciencia de la voz que en realidad también es cuerpo.  Después experimentamos con ejercicios o series de técnicas contemporáneas del trabajo con la voz.  Probamos con conceptos de textura, volumen,  sensación, expresión, atención, improvisación, etc.  Pongo en juego todas las herramientas que he ido acumulando en este largo camino ya y que he aprendido de muchos maestros, y las pongo al servicio de cada persona lo más individualizado posible, para que pueda construir un canal de comunicación personal único,   muy verdadero y conectado con lo que cada persona es. Con todo ello vamos proporcionando al cuerpo,  y por tanto a la voz, herramientas que  facilitan que nuestra propia voz surja y se exprese de modo muy natural.  Tenemos que entender que el cuerpo es un instrumento con el que emitimos el sonido de nuestra persona, por eso es tan importante trabajar con la relación del cuerpo-voz y también tener en cuenta que todo lo que nos pasa emocionalmente queda impreso en nuestra estructura corporal, y por tanto,  también queda una impronta en cómo emitimos nuestro propio sonido. ¿Porqué es esto tan importante? Hay muchas personas que usan profesionalmente la voz pero pareciera que las personas que no están en una actividad pública no tuvieran necesidad de desarrollar esta faceta de su personalidad. Sin embargo quiero reseñar que es muy importante descubrir nuestra identidad sonora ya que esta es intrínseca al modo en que me muevo en el mundo y al modo en que me conocen y el modo en que puedo influir en los demás.  Mejorar conociéndonos más profundamente en este aspecto es tan esencial que muchas personas se plantean  que ya ha llegado el momento de sentirse mejor con su voz.  Muchas de las personas que pasan por los talleres nunca antes habían planteado que pudieran cantar bien.  Cantar bien como se entiende en los medios públicos no es el objetivo del taller, el objetivo verdaderamente es disfrutar del conocimiento de tu persona, de ese viaje del conocimiento, descubrir todo el potencial,  y sobre todo disfrutar mucho mientras compartimos lo que aprendemos. Como efectos secundarios seguramente cántaras mejor,  tendrás mejor afinación, mejor calidad de voz,  te sentirás más disponible  para otros trabajos que tú puedas hacer relacionados con la profesión, canción, el teatro, la docencia,  las ventas…

 

También hay un tiempo del desarrollo del juego,  la creatividad, la experimentación e improvisación. Se trata de crear un espacio libre de juicios en el que podemos compartir nuestros descubrimientos. Solemos terminar la sesión con un círculo de sonido y con la sensación de volver a la vida mucho más relajados y felices.

 

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